| El Carihuayrazo |
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| Ensayos de Aventura - Alta Montaña |
| Written by Raymundo Arciniega Dettmer |
| Tuesday, 26 July 2011 18:20 |
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El cincomil olvidado de Ecuador
La curiosidad nos había llevado hasta esta montaña considerada por muchos como “pequeña” y solo utilizada como para una simple aclimatación. Nuestra intención era conocer la vertiente sur del Chimborazo, por donde muy contadas cordadas se adentran ascender este único seismil ecuatoriano, y también, observar de cerca la famosa y desafiante ruta “Arista del Sol” que conlleva grandes dificultades técnicas sostenidas durante tres largos días. El Carihuayrazo se encuentra a tan solo unos cuantos kilómetros de este coloso y aparece como un grisáceo punto perdido en el horizonte azul, de este increíble paisaje de belleza fascinante de extensos y fríos páramos. El Jeep que nos ha transportado por cerca de cuarenta kilómetros de Ambato hacia la ciudad de Guaranda, se ha desviado de la carretera asfaltada hacia una brecha en pésimo estado, y definitivamente nos tiene que dejar en algún punto donde le es imposible seguir avanzando, y en donde al caer la tarde instalamos nuestro campamento. Hemos pasado mala noche debido al fuerte viento que zarandea constantemente nuestra tienda, pero también a nuestro abultado estomago ya que le habíamos embutido las típicas “llapingachas” en el mercado de Ambato y que resultaron un verdadero bombazo para la digestión. Este exquisito y frugal platillo se compone de una mezcla de papa, chorizo, huevo frito y aguacate dentro de un enorme pan tradicional, nos imaginábamos algo así como un pambazo mexicano y que nos cobró caro nuestra enorme e insaciable gula. Antes del amanecer abandonamos las cálidas tiendas y nos ponemos en marcha. Era una mañana extremadamente fría y el viento no se calmaba ni porun instante, pero con un cielo con miles de estrellas que brillaban en el firmamento.
No hay ningún camino marcado o señal que nos indique el camino correcto, así que vamos descubriendo la ruta para colocarnos correctamente en la entrada de la montaña, la cual la habíamos marcado por intuición en nuestra brújula la tarde anterior. Esta montaña cuando se encuentra nevada está considerada como de “fácil acceso”, pero ahora se encuentra descubierta totalmente y el glaciar es puro hielo sucio, salpicado por doquier de rocas fragmentadas que han caído de arriba.
Su inicio es espectacular ya que a primera vista, da la impresión de que un enorme ojo de elefante nos mirara amenazante por pasar cerca de él. El glaciar esta fracturado por decenas de grietas que saltamos sin ningún problema ya que son visibles y tienen muy poca abertura, así que decidimos avanzar totalmente desencordados.
Antes de alcanzar la larga arista de unos dos kilómetros, la cual es un antiguo borde de un cráter, caen algunas rocas y el terreno se vuelve sumamente inestable y resbalamos constantemente por toda la roca suelta. Caminando montados sobre la aérea y filosa arista, hacia los dos lados aparecen vistas magníficas de paredes verticales enormes, y continuamos avanzando con el mayor cuidado posible. Al llegar a la cumbre denominada “la Mocha” de 5,028 metros, dejamos las mochilas y preparamos el equipo de escalada para roca, escogiendo algunos seguros que pensamos nos harán falta para alcanzar el punto más elevado de la arista rocosa.
La escalada de unos diez metros no es difícil pero si delicada, ya que la roca no permite implementar ningún punto de seguro, y nos la jugamos así. Hacia los lados de esta pared cuelgan carámbanos gigantescos que no nos explicamos cómo han logrado sostenerse en ese lugar. Por fin, uno a uno vamos culminando en la cumbre “Central” de 5,116 metros. La vista es incomparable hacia el majestuoso Chimborazo, el cual lo podemos contemplar en todo su esplendor debido a que milagrosamente el día se encuentra despejado, y ahora hay que efectuar un expuesto rapel que nos coloca nuevamente sobre la arista. Habíamos completado esta ascensión a esta espectacular montaña, que se mantiene olvidada por su gran cercanía al denominado “Rey de Ecuador”. Sin embargo, cada cumbre nos depara grandes sensaciones y satisfacciones muy estimulantes. Y el Carihuayrazo había sido, indudablemente, una de ellas.
Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer
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| El Carihuayrazo |
El cincomil olvidado de Ecuador …su inicio es espectacular ya que a primera vista, da la impresión de que un enorme ojo de elefante nos mirara amenazante por pasar cerca de él… |
| Los Illinizas |
![]() Los gemelos de la mitad del mundo ...la espesa niebla no permite orientarnos y seguimos a veces por un camino muy marcado, pero en otros lugares desaparece, haciéndonos dudar por donde continuar... |

… en la cumbre, al mirar el horizonte, me pregunté: “¿Acaso eso es todo?” Claro que no. Desde la cumbre se ven a lo lejos nuevos objetivos y sólo el Capitán fue capaz de enseñarme el camino a ellos…


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