| El enemigo invisible: el mal de altura |
|
|
|
| Ensayos Técnicos - Alta Montaña |
| Written by Raymundo Arciniega Dettmer |
| Tuesday, 24 January 2012 18:19 |
|
Una demoledora y silenciosa bomba de relojería nos acecha en las grandes montañas, incluidas hasta las más sencillas, que afecta a casi todos y que sabe minar el cuerpo del montañista mal aclimatado. Si la logramos desactivar a tiempo significará abrir la puerta a la magia de las más altas cumbres, por lo que hay que conocer un mundo muy sutil que por supuesto no se mide en grados de dificultad, sino en claros y perversos efectos sobre nuestro organismo. Estamos en una época donde la locura y la atracción por estar en las grandes altitudes se han puesto muy de moda, y decenas y decenas de Agencias ofrecen sus servicios por llevarnos a cualquier cumbre en todos los rincones del mundo. Ninguna cordillera por recóndita que se ubique se salva. En la mayoría de las veces el “cliente” no tiene ni la más remota idea de que era necesario tener conocimientos mínimos de algunas maniobras básicas que exigen el coronar alguna cima. Tal parece que la fuerte suma pagada nos dará mágicamente el derecho de acceder a ella, y con ello la altitud se ha banalizado en un exceso altamente peligroso. Ni la forma física, la edad o el sexo, son factores predeterminantes para lograr una buena aclimatación. Nadie es tan sabio como nuestro cuerpo y antes de aclimatarnos la sintomatología del mal de altura son defensas del tipo “benignas” las cuales nos advierten que no es conveniente seguir subiendo y le exige a su dueño que lo baje inmediatamente. El dolor de cabeza, sensación de fatiga, insomnio, falta de apetito, apatía y a veces vómitos, son las señales que identifican el Mal Agudo de Montaña (MAM) y suelen aparecer algunas veces entre las 4 y 48 horas de haber alcanzado una cota, sin embargo, para algunos el efecto es inmediato. Además de la hipotermia y congelación, la altura tiene además otros “hipos”: hipoxia, hipobaria, hipoglucemia e hipohidratación. La deficiencia en oxígeno, de presión celular, de azúcares y agua en nuestro organismo, son los responsables unos más que otros del MAM. Sin embargo, no todos sienten los mismos efectos a la misma altitud, por lo que si nunca se ha estado en altura es muy importante actuar con mucha precaución, y si ya se tienen experiencias satisfactoriamente superadas, lo más “PROBABLE” es que se pueda volver sin problemas a la cota que se llego alcanzar. Una persona de cada dos es afectada en forma manifiesta por el MAM y una de cada cien puede presentar complicaciones graves en forma de edema pulmonar o edema cerebral (EPA y ECA) y en ambos casos el riesgo es de muerte. Generalmente, quien sufre un edema pulmonar tiene una mayor probabilidad que le vuelva nuevamente a ocurrir. El Edema Pulmonar de Altura (EPA) significa que la disminución de la presión atmosférica ha causado en el organismo un escape hacia el exterior de fluidos a nivel de los alveolos pulmonares, inundando en menor o mayor medida los pulmones impidiendo el intercambio gaseoso imprescindible para la vida. Pueden presentarse sensación de ahogo y respiración ruidosa, cianosis (amoratamiento de labios u orejas), expectoración espumosa a veces rosada. Hay que tener especial cuidado durante la noche y que el afectado no se mantenga acostado. Los motivos para el Edema Cerebral de Altura (ECA) son idénticos pero es el tejido cerebral el inflamado por escape de fluidos. Sus síntomas son vómitos incontrolables, debilidad extrema, dolor de cabeza que no se calma con analgésicos, descoordinación y trastornos del comportamiento. Algunas veces, se presentan pequeñas hemorragias visibles en ojos. En los dos casos se tendrá que descender al afectado por lo menos 600 metros y serán mejor mil metros de desnivel, ya sea en evacuación o si se tiene en la cámara hiperbárica, o ambos recursos, además, combinarse con la administración de oxígeno artificial. Otra de las modificaciones importantes del organismo es el aumento de los glóbulos rojos transportadores del oxígeno, sin embargo, ese aumento no es beneficioso del todo ya que espesa la sangre y dificulta la circulación por los vasos periféricos pequeños dando lugar a los congelamientos en zonas distales como los dedos de pies y manos, orejas y nariz. La altitud extrema es aquella en donde no es posible la vida humana permanente y por encima de los 7,500 u 8,000 msnm se habla de la “zona de la muerte”. A 3,700 msnm recibiremos un 40 % menos de oxígeno que a nivel del mar; a 5,000 un 50%, a 7,000 un 60% y a 8,000 un 65%. Así que si ponemos a una persona directamente de la playa en la cumbre del Everest morirá en pocos minutos, y la misma situación ocurrirá en cualquiera de los demás “ochomiles”. También, una estancia en altura se acompaña de una pérdida de peso de entre uno a dos kg por semana por encima de los 5,000 msnm. Inicialmente, estas pérdidas se producen a expensas del agua corporal, posteriormente de la masa grasa y finalmente de la masa muscular. La deshidratación es otro factor importante ya que para un ejercicio moderado de 6 horas/día, pueden calcularse en 5 litros/día, de los cuales tres corresponderían por sudoración, uno por ventilación y otro por orina. Estos valores pueden variar según la altitud, así como la temperatura ambiente y tanto la duración como la intensidad del ejercicio. Así que estas pérdidas obligan a una ingesta mínima cotidiana de 5 litros de líquido, que a menudo es muy difícil obtener a causa del tiempo que requiere fundir la nieve. La siguiente tabla de valoración podrá servir para orientar y clarificar la gravedad de los trastornos relacionados con el Mal de Altura: 1 PUNTO cada Síntoma: Dolor de cabeza, nausea, pérdida de apetito, insomnio, vértigo. 2 PUNTOS cada Síntoma: Dolor de cabeza resistente a la aspirina, vómitos. 3 PUNTOS cada Síntoma: Disnea en reposo, fatiga anormal, disminución de la secreción urinaria, descoordinación motriz y mental. PUNTUACION GRAVEDAD TRATAMIENTO 1 a 3 Leve Analgésico 4 a 6 Moderado Analgésico más reposo, detener ascensión. Más de 6 Severo Alarma EPA/ECA. DESCENSO INMEDIATO. “DIEZ CONSEJOS” para lograr una buena ACLIMATACION. Cada consejo hay que considerarlo en interrelación con los demás, en un contexto sujeto a multitud de variables, así que se deberá tomar cuenta que “nuestro propio organismo es al único que no podemos engañar” y no hay que atribuir a otros factores los síntomas del mal de montaña, como el que dormí incomodo o sin almohada, la comida me cayó mal, y un largo etcétera. 1.- Mantenerse lo suficientemente alto como para que se estimule correctamente al cuerpo para poner en marcha los mecanismos de aclimatación. Es muy importante la elección de la altitud para el establecimiento del campamento base. Por ejemplo, para una cumbre de 6,000 el base es conveniente montarlo entre 3,800 m y 4,200 m. Para un 7,000 o un 8,000 entre 4,800 msnm y 5,200 msnm. 2.- No ascender demasiado rápido por encima de 4,000 msnm, con una media de 400 m/noche para una actividad de 3 días ascendiendo, o no más de 700 metros para un día (ver punto siguiente). 3.- NO es tan importante el punto más alto alcanzado durante la jornada, SI NO la altitud a la que bajaremos a descansar al final de la misma (se conoce como fase de reposo-noche). 4.- El clásico perfil de ascensión en “diente de sierra” favorece la aclimatación si ésta no se acompaña de esfuerzos excesivos, y si de períodos de reposo en campo base tras estancias de más de una noche sobre 7,000 msnm o de más de dos sobre los 6,500 msnm. 5.- El perfil de ascensión denominado “dar el jalón”, es decir, intentar la cumbre desde un punto ubicado más bajo de lo normal, y luego descender a dormir lo más bajo posible, reduce el número de noches en altitud, pero comporta altos riesgos y que solo se recomienda para montañistas muy experimentados en altitud y que ya pasaron por la aclimatación “dientes de sierra”, asimismo, que ya pasaron 2 o 3 semanas por encima de 4,500 msnm. 6.- Tras la fase inicial de aclimatación y donde el tiempo juega a nuestro favor, sobreviene la de “aclimatamiento” que es la fase óptima entre 1 y 4 semanas donde nuestro organismo podrá realizar el máximo esfuerzo en estado de buena forma. Aunque por encima de 7,000 msnm ésta última fase se manifiesta en menor medida. 7.- Tras la fase de “aclimatamiento”, sobreviene la de DEGRADACIÓN, donde el tiempo juega en contra nuestra. Nuestro organismo se agota progresiva e irremisiblemente aunque los esfuerzos sean cada vez menos intensos. 8.- NO permanecer mucho tiempo en alturas extremas. Se habla de una línea que suele colocarse en torno a los 6,500 msnm, a partir de la cual el organismo ya no se repone por mucho que sea el descanso, bebida o comida que pueda recibir. 9.- La única obsesión que se debe de tener es la de beber, por lo que hay que mantener los niveles de hidratación muy altos. 10.- Respeta los 3 “NI”, ni demasiado rápido, ni demasiado alto, ni demasiado pesado (peso de la mochila). Los Fármacos “amigos”. Es común observar en expediciones el uso de la acetazolamida como una medida preventiva eficaz contra el mal de altura, logrando este medicamento “aclimatar” la respiración, así como previene períodos de hipoxia extrema y mantiene niveles de oxígeno en la sangre más altos durante el sueño. De la misma manera, y al ser un diurético contrarresta la retención de líquidos. Existen numerosos estudios que indican que la acetazolamida tiene una efectividad aproximada de un 75 % en la prevención del mal de altura en altitudes entre los 4,000 y 4,500 msnm. Sin embargo, como todo fármaco tiene varios efectos secundarios no deseados, y al ser un diurético necesariamente tenemos que mantenernos hidratados constantemente. Los grandes logros. Cuando el 8 de mayo de 1978 Reinhold Messner y Peter Habeler sobrevivieron a la primera ascensión a la cumbre del Everest sin utilizar oxígeno embotellado, rompieron con todos los mitos médicos pronosticados de ese entonces que indicaban que bajarían paralíticos o con graves alteraciones mentales. Las grandes altitudes se habían abierto para una élite de montañistas que las intentarían bajo este riguroso estilo en donde ya se han propuesto dos listas de “ochomilistas”, los que han subido las 14 montañas más altas utilizando oxígeno y los que no lo utilizaron. La austriaca Gerlinde Kaltenbrunner se convirtió en la primera mujer en no utilizar oxígeno en ninguna de sus ascensiones, un gran desafío que concluyó en este 2011 con su último ochomil que completó tras coronar el K2, y se convierte en la onceava que lo logra de esta forma de los 28 que lo han logrado hasta hoy. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS. “Manual Básico de Medicina de Montaña”. Morandeira y otros. 1996. Universidad Zaragoza, España. “Mal de Altura”. Javier Botella. 2002. Desnivel. España. “Medicina de Expedición”. David Warrel (Coordinador). 1999. Desnivel. España. “Rendimiento en Ambientes Extremos”. Lawrence Amstrong. 2000. Desnivel. España.
Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer
Si deseas escribir a Raymundo Arciniega Dettmer por favor envía un correo a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it , que nosotros le haremos llegar tu mensaje.
El contenido y las ideas expresadas en este e artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan forzosamente ni la opinión, ni la postura de la revista e-LTE, Tu Camino a la Aventura.
|

| El Carihuayrazo |
El cincomil olvidado de Ecuador …su inicio es espectacular ya que a primera vista, da la impresión de que un enorme ojo de elefante nos mirara amenazante por pasar cerca de él… |
| Los Illinizas |
![]() Los gemelos de la mitad del mundo ...la espesa niebla no permite orientarnos y seguimos a veces por un camino muy marcado, pero en otros lugares desaparece, haciéndonos dudar por donde continuar... |

… en la cumbre, al mirar el horizonte, me pregunté: “¿Acaso eso es todo?” Claro que no. Desde la cumbre se ven a lo lejos nuevos objetivos y sólo el Capitán fue capaz de enseñarme el camino a ellos…


|
|
|