El Arnés: La Difícil Elección

Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, fue publicado por primera vez el jueves 6 de marzo de 2012, 14:37, en la revista e-LTE.
Hoy la elección de un arnés se ha vuelto extremadamente complicada. En los años ochentas que me inicie en la escalada no teníamos ningún problema en elegir alguno ya que eran muy pocas las marcas y muy pocos los modelos ofrecidos, y se entendía que eran para escalar independientemente si ésta era montaña, deportiva, clásica o alguna gran pared.
Sin lugar a dudas, el arnés es uno de los elementos más importantes dentro de la cadena de seguridad que une al escalador con la cuerda, proporcionándole confort y seguridad y que durante la progresión éste habrá de pasar desapercibido y no impedir la libertad de movimientos.
Igual que harías con un traje de etiqueta para asistir a una gran celebración, pruébate siempre hasta el cansancio el arnés antes de que te decidas comprarlo. Es primordial que sea de tu talla. Después de haberlo ajustado, cuélgate de una cuerda para estar en una situación real de utilización. Si vas a una tienda decente está tendrá un lugar específico para hacerlo.
Tómate el tiempo suficiente para comprobar cual es el arnés que se adapte mejor a tú morfología, esto hará que disfrutes al máximo la escalada.
Quédate suspendido y comprueba que el arnés te sostiene de forma natural en la posición de sentado. Muchos arneses parecen adecuados al principio, pero se notarán diferencias al cabo de un tiempo de estar colgado. Con un arnés que no es de tu talla te será insoportable y pronto te lo querrás quitar.

Elige un modelo de acuerdo a las actividades que pienses practicar: escalada, alta montaña, cañonismo, espeleología, etc. Es imprescindible que sepas que los arneses de escalada no están diseñados ni para el cañonismo ni para la espeleología. En estas actividades, el desgaste por rozamiento y las duras condiciones de uso pueden destruir en pocas horas el mejor y más caro arnés de escalada.
Cada modelo es distinto y cada talla está cortada de forma diferente según la marca que lo fabrica, así que no te dejes convencer por esos detallitos de los colores llamativos o adornitos que están ahí para verse solamente glamorosos.

Varias marcas ya diseñan arneses específicos destinados a si va ser utilizado éste por hombre o mujer, tomando en cuenta la mejor adaptabilidad al cuerpo de cada uno. Asimismo, existen arneses con perneras fijas y otros regulables.
Si decides elegir uno con perneras fijas, éstas no deberán estar muy ajustadas ya que pronto te cortarán la circulación y te impedirán libertad de movimientos. Si estas son holgadas se te clavarán sin misericordia en las ingles causándote un severo daño en las entrepiernas.

Si son perneras ajustables te permitirán usar el arnés con todo tipo de ropa y tienen un uso más general ya que se adaptan a cualquier medida.
En caso de caída, y si el arnés está perfectamente adaptado a tú morfología, éste distribuirá perfectamente la fuerza de choque por el cuerpo, siendo la cuerda dinámica la encargada de absorber la energía.
Con el uso, el arnés va perdiendo resistencia. Las caídas importantes deforman las cintas así como solicitan las costuras al máximo, y finalmente disminuyen su resistencia. De la misma manera, las caídas menores pero muy repetidas, provocan también deformaciones que acaban irremediablemente con el mismo resultado.

Asimismo, existen otros factores que ejercen una influencia nefasta sobre el arnés que no puede ser ignorada como es la tierra y la arena, ya que los minúsculos granos de arena que se introducen en las cintas, son cuerpos agresivos que acaban cortando las fibras cuando son sometidas a tensión y a la larga puede producirse la rotura de una cinta a un valor muy inferior al normal.
Para limitar este problema, un arnés sucio puede ser lavado a mano con un cepillo de cerdas de plástico, y secarlo en un lugar sombreado, aireado y fresco.
Estos fenómenos de desgaste mecánico reducen gradualmente la resistencia del arnés hasta el momento de que ya no es capaz de garantizar tu seguridad. Conviene que seas muy meticuloso en inspeccionar regularmente tú arnés para verificar el estado de cintas, costuras, y el “loop” o anillo de rapel, así como el buen funcionamiento de cada una de las hebillas de cierre.
Algunos fabricantes consideran que un arnés tiene una vida útil por “envejecimiento” natural de aproximadamente 5 años, y otros afirman que son solo 3. Sin embargo, este desgaste mecánico ligado a la frecuencia y a las condiciones de utilización, pueden reducir esta vida útil incluso a tan solo una sola utilización, debido a una caída importante, a una abrasión excesiva o al daño de alguna hebilla.
Increíblemente, aunque tu arnés lo tengas celosamente guardado como un tesoro en el fondo del armario, sus fibras “envejecen” por el simple contacto con el aire afectando principalmente a la elasticidad de las fibras pero muy poco a su resistencia. Por supuesto podrás escalar con un arnés en buen estado que compraste hace unos 7 u 8 años, pero la verdad no merece la pena arriesgarse. Si te duele el codo tirarlo puedes usarlo exclusivamente para hacer vías en “top rope” o “yoyo” donde no es solicitado al máximo.
También, el efecto de los rayos ultravioleta que inciden en tu arnés puede ser valorado a simple vista ya que la decoloración es un claro indicador del nivel de degradación. Así que si el cambio de color es muy marcado hay que tener cuidado y desconfiar.
Por otro lado, presta mucha atención a que tu arnés no entre en contacto con productos químicos o materias corrosivas que le pueden causar un daño inmediato e imperceptible, como las baterías de coche y disolventes como gasolinas y aceites de carro.
De igual forma, procura no comprimirlo cuando lo guardes y que también no se encuentre mojado, y en tu mochila aléjalo de cualquier material puntiagudo como crampones y piolets que lo puedan perforar.
Actualmente, la gran mayoría de los modelos que existen están creados para satisfacer una línea decididamente deportiva, extraordinariamente muy ligeros, estéticos y ergonómicos, con cintas delgadas diseñadas para soportar caídas largas, además de ser sumamente cómodos asegurando en reuniones colgando.
Sin embargo, si eres un peso “pesado” te vendrá bien si eliges uno de cintas anchas, te lo agradecerá tu humanidad cuando te encuentres en suspensión o si de vez en cuando te echas un “vuelito”.
¿Qué es lo menos que le puedes pedir a un arnés?
1.- Comodidad en suspensión, tanto en cintura como en perneras.
2.- Anillo ventral obligatorio (loop) (y también uno en su parte trasera).
3.- Robustez, resistencia y agradables al tacto tanto en tejidos exteriores como en interiores.
4.- Longevidad al deterioro (refuerzos anti abrasión en puntos de encordamiento).
5.- Suficientes y cómodos porta materiales (mínimo 4) que permitan transportar y extraer fácilmente el material.
Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer y Daniel Gante
Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer
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