La cruel realidad de nuestra Mujer Dormida

Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, publicado por primera vez el lunes 06 de julio de 2015, 11:32, en la revista e-LTE.

El caos y la alarma ha tocado irremediablemente a nuestra bellísima Iztaccíhuatl. Tal parecía que esto nunca iba a suceder, pero el pasado 4 de julio en el Refugio “19” el destino alcanzó, sin misericordia, a más de una decena de personas. Ubicado en la frecuentada ruta de “Los Pies”, este refugio es visitado por un gran número de montañistas. Quién que se denomine a sí mismo montañista en México no ha dormido, descansado, visitado o almenos pasado por este lugar.
“Lo impensable ocurrió”, es la frase que se ha acuñado en las redes sociales y ha inundado los portales de los que practicamos actividades en espacios naturales. En realidad, resulta muy preocupante para la seguridad de cualquier persona que tenga la intención de efectuar, al menos de momento, alguna actividad en dichos espacios.
El preámbulo en esta zona de la montaña inició con el asalto a tres personas en las cercanías del Refugio Otis McAllister, en la ruta de Ayoloco un viernes negro quince días antes. Hasta ese momento, nadie se imaginaba que el destino estaba echado para acabar con la otrora tranquilidad de esa zona, que hasta los recientes eventos, no había sido alcanzada por la mano putrefacta de la delincuencia.
El significado y trascendencia de este evento sin precedente desatará, sin lugar a dudas, cada vez más la oportunidad para que se sigan perpetrando de manera impune este tipo de agravios contra los montañistas y visitantes de estos hermosos parajes. Ya que, desafortunadamente, cualquier persona se encuentra desamparada y a merced de estos bandidos en el espacio libre y abierto de la soledad de la montaña.
Desafortunadamente y desde tiempo atrás, el Iztaccíhuatl ha tenido una historia tétrica con este tipo de acontecimientos Tal es el caso de las veredas que solían ser transitadas en el sector de San Rafael, cuyos parajes eran utilizados de forma cotidiana como paso para el ascenso a este coloso. Hoy en día ya no es así, ya que se convirtieron en terreno fértil para los asaltantes, quienes actúan sin freno ni medida. Poco a poco los asaltos a mano armada fueron subiendo de tono acompañados de excesos exagerados y denigrantes.
Sobran los ejemplos que han traspasado todo límite. Se despoja a las personas de vestimenta y calzado para que no acudan por un pronto auxilio, se golpea y se ata a las víctimas, y cuando por mala suerte se lleva algún perro como compañía, este puede ser cruelmente sacrificado. Lo más detestable, se hizo costumbre que las mujeres sean violadas.
Hoy, esa parte del Iztaccíhuatl está calificada como extremadamente peligrosa para considerar siquiera adentrarse en ella. Debido a todas estas fechorías se tuvo que crear un Semáforo de Alerta para prevenir a caminantes y montañistas de acercarse a estos lugares. Con el veto de esta zona, que quedó prácticamente abandonada, se perdió una de las pocas opciones de ingreso a esta montaña. Por supuesto, ha sido y es, inexplicable el desentendimiento de las autoridades, quienes prácticamente no han actuado para detener estas atrocidades y se han limitado a realizar detenciones aisladas de forma esporádica.
Con los recientes acontecimientos ocurridos en Paso de Cortés y la ruta de Los Pies, aun encontrándose en resguardo del Parque Nacional Izta-Popo, donde se esperaría hubiera un mayor control para su ingreso, además de que cobran una cuota por acceder, se deja ver el avance de la delincuencia, por tal motivo la comunidad montañista ha empezado a organizarse, principalmente en medios electrónicos, para contrarrestar la situación. Así, se han propuesto diversas medidas y acciones, como por ejemplo: la “Primer Propuesta de Reacción”, donde se incluyen algunas sugerencias básicas en caso de asistir a alguna ascensión por esas rutas. Por otro lado, se creó la página “Montañistas Unidos contra la Violencia en los Volcanes” donde la comunidad puede compartir opiniones y sugerencias con el fin de encontrar posibles soluciones y mecanismos de prevención a estos lamentables hechos.
Pero si nos vamos a la decadencia de valores observada en la ruta de San Rafael, donde la omisión y la despreocupación de las autoridades nunca detuvo el creciente desarrollo de las actividades delictivas, surge esta pregunta obligada: ¿será posible que los propios montañistas puedan lograr algo y erradicar aunque sea un poquito este tipo de acontecimientos? Ya se han dejado ver algunas propuestas, como por ejemplo, realizar ascensiones en grupos o usar la misma frecuencia de radio, no obstante, dichas estrategias suenan un poco ingenuas, dado que ya se han intentado con resultados poco alentadores. Basta recordar el atraco en Nexcolango, donde 50 personas de todas las edades fueron amagadas. También hay propuestas un poco más descabelladas, como poner drones, ubicar elementos del ejército en puntos estratégicos los fines de semana, o realizar campañas de difusión masivas para amedrentar a los ladrones. Ya veremos si estas sirven en caso de ponerse en marcha.
Cabe resaltar que este tipo de acontecimientos no solo están afectando a las montañas mexicanas sino también a las de otras latitudes, tal es el caso de Guatemala y Colombia, en donde las agencias de turismo de aventura se han visto en la necesidad de incluir guardias de seguridad armados en cualquiera de sus actividades. Esto, como estrategia para salvaguardar la integridad de sus clientes y reducir el riesgo en este tipo de incidentes. Dicho sea de paso, los guardias cuentan con el entrenamiento adecuado y con la autorización correspondiente para portar armas. En estos países ha funcionado y de prevalecer la situación actual en México, esta podría ser una medida drástica, pero funcional, al menos para las agencias. Desafortunadamente, aquellos que vamos de forma independiente quedamos, como suele ser en estos casos, desprotegidos.
¿Acaso es este el futuro que nos depara? ¿es este el futuro que queremos? ¿dejaremos a la delincuencia apoderarse de un medio que compartimos todos? ¿aceptaremos que las autoridades permanezcan indiferentes ante la situación?
De momento, solo nos queda aceptar que, sin duda alguna, cada vez que nos echemos la mochila en la espalda, vayamos a donde vayamos, sean estos nuestros volcanes, alguna pared de escalada, algún recorrido en cañón, o durante una simple caminata, nos la estaremos en verdad jugando…
Foto por: Raymundo Arciniega Dettmer

Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer

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