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Solo Integral

Parque Nacional de Yosemite, California, Estados Unidos. Foto Marisol Monterrubio Velasco

Hace treinta largos años, por medio de un entrañable amigo quién acababa de llegar de realizar algunas escaladas en Europa, tanto por Italia en las Dolomitas y en España por el Naranjo de Bulnes, puso en nuestras manos de los que éramos un puñado de inexpertos chamacos adolescentes que queríamos iniciarnos en el fascinante mundo de la escalada, la primera edición del libro de lo último que se había publicado por allá y que había adquirido por azar en alguna librería de Madrid, y que contenía información impresionante e impactante para todos nosotros en aquél entonces. 

En su portada aparecía la increíble foto de la segunda ascensión (la primera la realizo Ron Kauk) de la ruta “Separate Reality” (5.12) efectuada por el ingeniero aeroespacial Ray Jardine, quién diseño los “friends”, esos anclajes mecánicos que funcionaban por medio de levas y que se adaptaban perfectamente a las fisuras y que gracias a ellos la escalada se vio revolucionada hacia grados de dificultad insospechadamente altos.

 Lo había escrito el que se convertiría posteriormente para nosotros como un Dios de la escalada llamado Reinhold Messner. Su título era Séptimo Grado (la superación de los límites de dificultad hasta ahora considerados imposibles). Donde además de plantear definitivamente la ruptura de la graduación de dificultad que hasta ese momento regia y que contenía solamente hasta el VI grado denominada “extremadamente difícil” y definitivamente dejarla abierta hacia arriba, narraba con gran detalle sus extraordinarias escaladas en Solo Integral de algunas rutas de más de mil metros  de longitud tanto en roca como mixtas (roca y nieve), y que eran considerados los itinerarios más difíciles de aquellos tiempos. 

Era escalofriante como había superado la Pared Norte de las Droites de 900 metros de desnivel, la pared mixta más seria de Los Alpes, además, sin todavía contar con el moderno equipo de escalada en hielo para superar paredes verticales. Además de un sin fin de escaladas en roca de itinerarios prestigiosos considerados extremadamente difíciles. Las manos nos sudaban solo de imaginar hacer esto. A nuestra corta edad no lo asimilábamos que fuera posible ni siquiera intentarlo. 

Cuando le preguntaban que aquella era una forma irresponsable de escalar, se limitaba a responder que para realizarlo se requiere una magnifica forma física, así como profundos conocimientos de la escalada, que garantizarán  el éxito final sin correr peligro, y que además de esa forma, no exponía a ningún compañero. 

La escalada en Solo Integral (o en Solo) se define como la ascensión en libre de alguna vía sin cuerda ni ningún tipo de protección. Es fácil comprender, que el cometer cualquier error o fallo o que alguna cosa saliese mal, terminará necesariamente en algo muy malo. 

A diferencia de la escalada llamada en solitario, la persona que la efectúa, lleva el cable para protección y por medio de la fijación del mismo cable a un anclaje al inicio de la vía, va poniendo protecciones a lo largo de la ruta, como si fuera de punta y mientras que va progresando por ella, el escalador mismo por medio de un dispositivo que el controla se va dando cable y asegurándose.  

Posteriormente, fija el cable arriba y desciende rapeleando, mientras va retirando todo el equipo utilizado. Finalmente, por medio de ascensores sube hasta la fijación que efectuó arriba y volverá a repetir las mismas maniobras. Es decir, hará doble trabajo, subir, bajar y volver nuevamente a subir. 

¿Pero cual era el porqué de llevar la escalada hasta esos extremos? ¿Es ser temerario? ¿Es una danza con la muerte? ¿Una psicosis del suicidio? ¿Están cansados de vivir? Para muchos, este tipo de escalada la contemplan con mucho escepticismo, que puede provocar tanto asombro, como incomprensión. ¿Porqué exponerse hasta ese grado? ¿Es jugarse la vida? 

Cuando el mismo Messner en agosto de 1980 llevó a cabo su ascensión al Everest en Solo Integral y además sin la utilización de oxígeno artificial, renunció a llevar un walkie talkie que le mantendría “unido” a la base de la montaña. Pensaba que iba a estar “acompañado” y no sería realmente una escalada en Solo Integral. El frente a la montaña y nada más. 

Para los que practican el Solo Integral consideran que es un viaje al interior de uno mismo. Es una búsqueda de una experiencia existencial. Cuando Wolfgang Gullich decidió escalar en Solo Integral la “Separate Reality” en Yosemite en octubre de 1986 buscaba un nivel absolutamente nuevo de sensaciones, movilizar sus energías al límite y el control absoluto de sí mismo. 

Sus Solos Integrales pensaba que le daban la posibilidad de realizar una valoración despiadada, consecuente y realista de sus capacidades, tanto de las físicas como mentales, arriesgándose de forma calculada y equilibrada. 

Además, afirmaba que cuando se lograba enfriar el pensamiento enloquecido y se aprendiese a dominar la situación, cuando se precisen y se perfeccionen cada uno de los movimientos hasta el último detalle analizando todos los fallos y debilidades, y sobre todo cuando se aprenda a conocerse a sí mismo, a canalizar todos los miedos y las emociones, cuando se tenga definitivamente en el puño las reacciones naturales del estrés, entonces se conseguirá convertir el bloqueo en una nueva fuente de energía. El miedo paralizante es algo que no se puede permitir ni un solo segundo en el Solo Integral. 

En 1987, también en el Valle de Yosemite, Peter Croft escala en Solo Integral la ruta Astroman de 5.11c  con cuatrocientos metros. Espero a que no le diera el sol e inició la ascensión. Escalaba increíblemente de prisa, tanto, que se obligo a detenerse y a disfrutar de la vista, ya que pensaba que su seguridad se reduciría y su recuerdo de la aventura sería muy superficial. Al atardecer en la cima, se sentía muy feliz pero con una especie de tristeza al mismo tiempo. El pensaba que la mayoría de nosotros quiere algún día volar, con la metáfora de ser mejores, sin embargo, eso conlleva un riesgo, y hay que afrontarlo. 

Otro escalador famoso por sus Solos Integrales fue Jhon Bachar y escribo fue, porque hoy 6 de julio de 2009, apareció la conmovedora noticia que se había despeñado en la  Dike Wall en California efectuando este tipo de escalada. Durante sus cuarenta años de escalador, en gran parte de ellos emprendió retos que se convirtieron en hitos como Nabisco Wall  y New Dimensions, así como Catchy Corner de 5.11. En el año de 2005 se realizó un documental enfocado a su vida llamado Un hombre, Un Mito, Una leyenda. 

Antes de iniciar su escalada en Solo Integral de la pared noroeste del Half Dome de seis cientos metros, Dean Potter nos narra que las emociones y los deseos  se precipitan, pero que se concentra en cada respiración y eso tranquiliza su mente. Cuando ve reflejada su sombra en la cumbre es cuando le invade la calma.

El Solo Integral es sin duda, una de las posibilidades de superar los límites existentes. Es una de las formas de escalada más exigente, dominio de una pequeña elite, ya que escalar sin ningún tipo de seguro, ni ningún plan alternativo de protección, la escalada se volverá sumamente arriesgada y peligrosa. 

Es tan riesgosa y tan comprometida que no es la forma habitual ni común, será una escalada que elegirán jugar muy pocos jugadores…

Fotos proporcionadas por: Raymundo Arciniega Dettmer

Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, fue publicado por primera vez el sábado 10 de abril de 2010, 12:25, en la revista e-LTE.

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