El rey de los andes peruanos: el Huascaran Sur

Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, publicado por primera vez el jueves 14 de julio de 2011, 10:07, en la revista e-LTE.

Había podido por fin llegar hasta acá arriba. El mundo resplandecía y mi mirada lo abarcaba totalmente desde aquí. Un mar de siluetas blanquísimas se yerguen en sucesión una tras otra en la insondable distancia. Era el punto más alto de esta puerta al cielo.

Lo había conseguido y sentía algo maravilloso que fluía de mi interior. Se había cerrado finalmente el círculo después de varios años y muchas otras cuantas montañas. La luz deslumbrante del sol lo inundaba todo. Una calma sosegada de espacio y soledad acompañaba este sublime momento.

A pesar de la altitud, no existía esa sensación de ahogo que me habían provocado otros lugares. El centelleo de las decenas y decenas de lagunas glaciares era reflejado como cientos de espejos brillantes.

Las montañas de los alrededores surgen como monumentos de formidable fuerza: el Chacraraju, los Huandoy, el Chopikalqui……y los nombres y más nombres serían interminables, y cómo la nieve a cada una se les ha adherido inverosímil a sus flancos prodigiosamente empinados, labrados en forma de canales, y a otras como pasteles gigantescos.

Esta vez las condiciones fueron favorables para alcanzar la cima del Rey de los Andes Peruanos: El Huascarán Sur de 6,768 metros de altura, donde permanecí por largo tiempo empapándome embelesado del inigualable panorama.

En 1985 tuve mi primera oportunidad de venir a la Cordillera Blanca y pude contemplar con asombro esta mole inconmesurable de roca y nieve, que en ese momento considere demasiado alto para mi nula experiencia en altitud. Era mi primera expedición a montañas fuera de México.

Esa primera vez en este lugar, quedará como un recuerdo imborrable en mi memoria, ya que por primera vez pude alcanzar la cima de mi primer seis mil: el Tocllaraju de 6,032 metros, así como de otros cinco 5 miles, dándome la confianza y la seguridad para volver de nuevo.

Ahora sí, en 1988 me atreví a ir por él. La cara noreste del Huascarán Norte* de 6,654 metros fue la elección. En realidad, no recuerdo porque, o a quién se le ocurrió. Pero era una línea inacabable, poderosa, estimulante y despiadada de 1400 metros de desnivel, que iniciaba del lado de las gigantescas lagunas de Llanganuco.

Huascaran Norte 6654 msnm

Y ya estando parados debajo de ella, admitimos definitivamente, que la habíamos infravalorado, y toda la ascensión fue siempre técnica y vertical, y cuando por fin después de 9 días regresamos sanos y salvos a Musho, me prometí nunca jamás regresar por aquí.

Pero el haber estado ahí, lo que lo hizo razonable fue haberlo ascendido junto con entrañables amigos, en donde tan solo se contaban 2 ascensos previos, que nos exigió probarnos hasta el máximo a cada uno de nosotros.

Pero el transcurrir de los años lo curan todo y ahora decidí ir por el Huascarán Sur, eligiendo una ruta más “tranquilita”, en donde quería compartirles a mis 7 alumnos que me acompañaban, que eran capaces de hacerlo, claro, con un gran esfuerzo y voluntad de por medio.

Y así fue. Su extraordinaria preparación física, su buena aclimatación previa, así como la benigna y estupenda meteorología, fueron el conjunto de la clave de nuestro éxito.

Había disfrutado nuestra ascensión como nunca, el acercamiento pausado, nuestra magnífica estancia en las “terrazas” del Campamento I a 5,200 metros, el Campamento II y la convivencia internacional en la “Garganta” a 6,000 metros y volver a cruzar de nuevo hacia la cima sus colosales grietas.

Los dos Huascarán los tenía en mi bolsillo y tan solo me sentía en paz y satisfecho conmigo mismo. Nada más. Eran para mí una invaluable joya.

Nunca dejaré pasar al olvido cada recuerdo que me han dejado las montañas de la Cordillera Blanca, pero tampoco, ese calidoscopio de sus colores, sonidos, olores y sabores que emanan de la gente andina, que mezclaron este maravilloso y rico espectro haciendo inolvidable nuestra aventura.

 * Podrás encontrar el ensayo de esta fascinante aventura en: La Pared Noreste del Huascaran Norte

Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer 

Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer

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