Escalando con Niños
Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, publicado por primera vez el lunes 10 de mayo de 2010, 14:20, en la revista e-LTE.
Escalar, la palabra mágica, aunque nos resulte increíble, es una de las formas básicas de los movimientos en los humanos junto a otras como el caminar, correr, saltar y lanzar, las cuales han dado origen a todos los deportes. Asimismo, escalar, es una actividad motriz clave que nos impulsa a descubrir nuestro entorno durante el desarrollo en las diversas etapas de nuestra niñez.
Aunque el fomento del deporte de la escalada con niños todavía en México es incipiente, es indudable, que es una extraordinaria opción, ya que conlleva mucho más allá de los aspectos que cualquier deporte en edad escolar pueda ofrecer, ya que esta actividad puede despertar algo mucho más que solamente la práctica de unos simples ejercicios físicos, y le dará la oportunidad de vivenciar experiencias profundas y verdaderas.

La experiencia gratificante de escalar, compartir y convivir con un grupo de compañeros la misma pasión, el otorgar la confianza mutua en el aseguramiento de alguna ruta, el ocuparse en cuidar la seguridad del otro en cada maniobra, verter sus opiniones para descifrar un paso difícil, representaran momentos de alto valor socializador que solamente la práctica de la escalada con niños puede proveer.
La escalada deportiva, generalmente practicada en gimnasios o “rocódromos”, permitirá que cualquier niño independientemente de su nivel técnico, desarrolle conjuntamente con el ejercicio y práctica diaria un alto estímulo de salud y calidad de vida aumentando su rendimiento, así como el de aceptar y enfrentar retos cada vez más difíciles, como el encadenar una ruta hasta su final, de un solo tirón y sin descansar o caer, fomentándole así una mentalidad constructora y positiva, que este dispuesta a desafíos dentro de sus niveles reales.
Para mantener muy alta su motivación, se tendrá que asistir a las paredes de roca naturales, para que con ello advierta que existirá una gran diferencia entre escalar en un gimnasio, que en una pared de origen natural. Con ello, su experiencia gestual se verá enriquecida, ya que en su repertorio de movimientos tendrá una gran gama de opciones para solucionar los pasos difíciles de cada vía, y sabrá como ahorrar energía en cada movimiento.

Una de las grandes ventajas de la escalada, es que al niño no se le ofrecen movimientos repetitivos o monótonos que pueden llegar a aburrirlo o saturarlo, si no es una actividad que siempre le mantendrá en constante creatividad e innovación para descifrar cada paso, por lo que sus vivencias siempre serán muy intensas.
El darle la oportunidad y la confianza de efectuar las maniobras típicas de la escalada como rapelear, asegurar, puntear, segundear, montar reuniones, etc., lo mantendrán siempre a la expectativa y elevarán su autoestima.
Las rutas que diseñemos en el gimnasio, deberán ser acordes, sin pasos demasiado largos, poniendo crucial atención en las presas pequeñas que pueden llegar a causarle alguna lesión y siempre vigilar y estar atentos durante toda el transcurso de la sesión.

Es fundamental, que desde un principio queden claras las reglas de la escalada deportiva: cuando se este escalando el cable solo se utilizará para detener cualquier eventual caída y no es para colgarse o descansar, no introducir los dedos en las plaquetas ni pisarlas, no jalarse de las anillas que estén dentro de la vía, y será conveniente que constantemente estos aspectos se les recuerde, ya que lo más seguro, algún día estarán inmersos en alguna competencia formal, y eso evitará que sean descalificados debido a cometer estos garrafales errores. La escalada deportiva será un sinónimo de limpieza.
Es muy recomendable que dentro de la enseñanza de la escalada con niños, una gran parte del contenido sean aspectos lúdicos, para lograr mantener cautivo el mayor tiempo de su atención. Los juegos estimularán veladamente la aplicación de las grandes dosis de entrenamiento de fuerza, resistencia y coordinación, y harán muy agradable y relajada la sesión de entrenamiento.
La escalada será para los niños un medio entretenido para desarrollar una sólida personalidad, a sensibilizarlos con los entornos naturales y a descubrir y a vivir nuevas vivencias enriquecedoras que ningún otro deporte puede despertarle.

Los niños serán los escaladores del mañana por lo que será fundamental conservar la motivación inicial, como una de las metas serias y duraderas para fomentar verdaderamente la escalada deportiva y a fomentarles la reflexión crítica y la seguridad ante todo, para llevarlos cada vez más alto.
Por supuesto que no sobra decir, que la practica de la escalada con niños siempre estarán bajo una extraordinaria supervisión, con criterios de seguridad mucho más allá de los convencionales, y pasarlos a la acción siempre y cuando estaremos ciento por ciento convencidos de que no los expondremos a ningún riesgo innecesario. Aceptar este gran desafío, nos convierte en inculcar el deporte de la escalada responsablemente. No nos olvidemos nunca de esto.
Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer
Escrito por: Raymundo Arciniega Dettmer
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