Pararasapac Inti: Apertura de Gran Pared en Perú

En realidad, es una sensación muy extraña: así es el aprendizaje. Enfrentarte a nuevas cosas, abrir tu mente y sentidos a los estímulos exteriores, y sacar de ellos el mayor provecho posible. A veces, no me doy cuenta de cuando sucede, y en ocasiones es muy duro aprender, pero pienso que es de éstos momentos, los momentos difíciles de los cuales saco mayor provecho; es por eso, que día con día busco seguir poniéndome objetivos, cada vez más duros y complicados. Lo único que quiero, es seguir acumulando todo éste aprendizaje. Quizá ésta es la razón por la que escalo.

Algo de lo que más disfruto, es tener la oportunidad de visitar lugares nuevos, lugares en los cuales pierdes la sensación de seguridad que otorga el hogar; es en estos sitios en los que puedo explorar mis límites, e ir más allá de mis miedos y temores.

Me encanta esa sensación de incertidumbre antes de afrontar algo nuevo. Que mejor que sentirla explorando sitios en los que nadie antes haya estado. Es increíble, que en nuestros tiempos todavía existan ese tipo de lugares y más emocionante aún, tener la posibilidad de descubrirlos. Es por eso que en ésta ocasión me dirijo a Perú, lugar repleto de hermosas montañas, muchas de ellas vírgenes y aún en espera de ser ascendidas.

Es la primera vez que me estoy preparando para realizar una expedición como ésta, en ésta ocasión deberé alejarme de la seguridad habitual, y desarrollar otro tipo de habilidades. Antes de partir, hay muchas dudas en mí, en realidad, no se si estoy lo suficientemente preparado todas estas nuevas experiencias, ha sido un semestre difícil para mí, pero las cosas se fueron aclarando con el tiempo, y es así como después de terminar con los últimos detalles del viaje, el 16 de Julio vuelo hacia Lima. Ésta vez, viajo solo; en Huaraz me encontraré con Rodolfo y Odín, quienes llevan ya más de una semana en Perú. Es hasta la noche del día siguiente, después de un largo viaje en camión y algunos problemas en Lima debido a mis 70 kgs. de equipaje, que me encuentro en Huaraz, punto de partida para todas las expediciones a la hermosa “Cordillera Blanca”.

Huaraz es un curioso pueblo 8 horas al norte de Lima, el cual es económicamente sustentado en su mayoría por las actividades relacionadas con la montaña. En sus calles principales podemos encontrar muchos negocios de guías de montaña. Es aquí en donde me encuentro con Rodolfo y Odín.

El plan original consistía en salir el 18 de Julio hacia la Torre de Parón, pared de más de 1,400 mts. de longitud, que solo cuenta con una ruta en su pared principal, la cual no llega a la cumbre, sino a la mitad de la pared. En ella intentaríamos repetir la ruta del “Mac” que llega a la mitad, y una vez al final de ella, intentar abrir el resto. Al hablar con Odín y Rodolfo, decidimos cambiar el primer objetivo de la expedición, ya que Rodolfo se había enfermado durante la semana anterior en la cual escaló el Alpamayo.

Decidimos dejar Parón para el final de la expedición, y comenzar con otro proyecto muy interesante: abriríamos una nueva ruta en una pared virgen en la quebrada de Ishinca, ubicada dentro del Parque Nacional Huascarán. La pared fue vista por Odín el año anterior, y desde México se había encargado de convencerme del proyecto. Según creíamos tenía cerca de 600 mts de longitud, y parecía que la última parte de la pared tenía un lindo sistema de fisuras que nos llevaría a la cumbre. La noche del martes (inmediatamente después de llegar a Huaraz), contratamos a Toño, un cocinero de Huaraz, para que nos ayudara a conseguir burros para transportar todo el equipo de escalada, comprar alimentos, y ayudarnos a cocinar durante la apertura.

Ésta sería mi primera apertura de ésta magnitud, mientras que Odín ya había participado con el Mac en algunas aperturas anteriores. Habíamos calculado pasar 5 días en el lugar, ya que pensábamos era suficiente para la apertura, y el domingo debíamos salir rumbo a la Esfinge para continuar con la expedición, y no retrasar nuestro itinerario. Rodolfo no nos acompañará en el primer día de apertura, ya que prefirió reposar para recuperarse de la enfermedad.

Después de organizar el equipo necesario para la apertura, el 18 de Julio partimos de casa de Ibeth en Huaraz. Salimos temprano, ya que haríamos cerca de 2 horas en taxi para llegar a Pashpa en donde nos encontraríamos con el arriero y los burros que cargarían el equipo y comida. Al llegar a Pashpa cargamos 4 burros con todo el equipo para los 5 días de apertura. Caminamos durante 3 horas por paisaje increíbles; ante nosotros se observa la imponente Cordillera Blanca. Cruzamos el hermoso bosque de queñuales; unos extraños árboles capaces de crecer en altitudes mayores a los 4,000 msnm, que no alcanzan gran altura y en realidad son bastante frágiles. Lo más impresionante de Perú es el contraste que existe entre los bosques que se encuentran a gran altura, y los gigantes nevados al fondo del paisaje; crea una impresionante sensación de paz y equilibrio.

Llegamos a lo que sería el campo base durante nuestra apertura, se encuentra justo antes de la puerta de control de acceso al parque nacional Huascarán, a 4,000 msnm. De inmediato los Guardianes del parque nacional sienten curiosidad por la apertura de una ruta en ésta pared virgen. Inspeccionan con curiosidad el equipo que utilizaremos, y acuerdan con nosotros ayudarnos con el porteo del equipo a la pared al día siguiente.

La pared que escogimos se encuentra en la cara norte de la cañada. Cuando la vi por primera vez, a mi mente vinieron muchas imágenes, esa pared era la materialización de muchos deseos y proyectos, pero más que nada, era una oportunidad de aprendizaje, era enfrentarme a algo totalmente nuevo, algo a lo que jamás había sido expuesto; pero sobre todas las cosas, la pared era hermosa. En aquel tiempo eso era lo que necesitaba, poder experimentar cosas nuevas, y desprenderme de viejas ideas y pensamientos, algo que la montaña tiene la capacidad de lograr.

Llegamos algo tarde al campo base, así que solo habrá tiempo de abrir una vereda hacia la pared. Mientras Toño prepara la comida en la tienda-comedor, Odín y yo partimos hacia la base de la pared. Tendremos que abrir brecha con el machete. En realidad, el bosque es muy noble, y casi no es necesario abrir brecha, solo unimos líneas de caminos, y dejamos algunos patos. El acercamiento desde el campamento base es de alrededor de 30 minutos, y tiene una pendiente más o menos considerable. Regresamos a campo base, ya que anochece, y el frío comienza a aumentar. Me encontraba muy emocionado, y muchas ideas corrían por mi mente, por lo que no puede dormir del todo bien, empiezo a trazar caminos mentales para llegar a la cumbre, me di cuenta de las dificultades y diferencias que existen al realizar un 1er ascenso.
El jueves 19 de julio desperté un poco tarde, desayunamos, y porteamos, con la ayuda de 2 peruanos, el equipo a la base de la pared. Desde el día anterior habíamos decidido que yo abriría el primer largo. Después de equiparme, empiezo a puntear, es una escalada muy diferente a lo que estoy acostumbrado, aquí me ocupo más de limpiar la roca de vegetación, y piedras sueltas, que de escalar. Acá busco la ruta más obvia y sencilla, mientras que cuando escalo deportivo, me ocupo de buscar la mayor dificultad posible. Después de mucho tiempo, termino el primer largo. El largo corre por unos slabs de granito con pocas opciones para proteger. Comienzo a perforar a mano la reunión, y la refuerzo con algunas levas.

A Odín le tocó abrir el segundo largo. A partir de éste largo, la pared se vuelve totalmente vertical y extraplomada por momentos. Desde que terminé de abrir mi largo comencé a observar las fisuras que se encuentran arriba, y a trazar mentalmente posibles caminos, esto es lo más interesante de la apertura. Arriba no se ven sistemas de fisuras continuos, y la roca se ve algo podrida, por lo que tendremos que ir uniendo pequeños sistemas de fisuras. El segundo largo corre a través de las fisuras más lindas de la pared, y cruza por varios techos muy duros. Le costó mucho trabajo abrirlo a Odín, ya que hay secciones en las que la roca esta muy podrida. La mitad del largo fue abierta en artificial, pero Odín me comenta que el piensa que todo el largo puede salir en libre, eso si, muy duro. Esto me motivó mucho, ya que vino a mí la idea de liberar el largo. Como ya es tarde, fijamos el largo, y bajamos al campamento base a comer y dormir. Esperábamos al día siguiente abrir 3 largos más para poder meternos a la pared.

En Ishinca las noches son muy frías, bajan de 0 grados, y las tiendas amanecen cubiertas de hielo. Diario amanecíamos motivados, y así volvíamos a la pared. Después de limpiar el largo, Odín comienza a abrir el tercer largo; el largo se ve muy duro, se debe subir por una serie de techos, y hay pocos lugares para proteger. Avanzamos muy lento, y la reunión es muy incómoda, ya que es totalmente aérea. Mientras tanto, un joven arriero de Pashpa nos ofreció ayudarnos durante la apertura, ya que se motivó mucho con nuestro proyecto, y limpió de mucho material suelto el 1er largo. Aún no es de noche, cuando una fuerte granizada nos sorprende, y nos hace bajar de la pared. Solo pudimos dejar la cuerda fija y bajar al campamento base. En realidad nos desmotiva un poco el poco avance obtenido, pero confiamos en que podremos realizar la apertura.

Al día siguiente, regresamos a la pared. Ya sabemos que tendremos que regresar a Ishinca, ya que no seremos capaces de terminar la apertura en el tiempo planeado. En ese día esperábamos llegar a una buena repisa que observamos desde abajo con el telescopio. Ésta repisa es el inicio de lo que pensamos será el crux de la ruta: un inmenso techo negro. Odín sigue avanzando lento, y es necesario que meta 2 plaquetas para proteger de caídas, ya que no es posible meter protecciones naturales. Esto nos retrasa aún más, por lo que no es posible avanzar más durante ese día. Arriba nos espera más escalada en artificial, y roca muy podrida. Bajamos todo el material de la pared, ya que al día siguiente saldríamos de Ishinca hacia Huaraz para ir a escalar a la Esfinge. Perforé las reuniones restantes, y porteamos el equipo de regreso.

Al día siguiente, descansamos un poco más, ya que no debemos escalar, y los burros vendrán por nosotros tarde. La noche anterior, comentamos los planes para nuestro regreso, con Toño y José el guardián del parque nacional que ha estado muy entusiasta con la apertura. Acordamos regresar en alrededor de 10 días. La tarde del 22 de julio llegamos a Huaraz, y después de tomar un baño e ir a comer organizamos rápidamente todo para salir al día siguiente a la Esfinge. No hubo tiempo ni de descansar.

En la Esfinge pasamos 6 días, en los que tuvimos la oportunidad de realizar la 6ª repetición a la ruta “Cruz del Sur” (VI, 5.13a). La ruta resultó muy demandante física y mentalmente, y las condiciones climáticas no fueron las más adecuadas, pero obtuvimos gran aprendizaje a partir de ella. De regreso a Huaraz descansamos 2 días, ya que el tiempo que llevamos escalando sin parar se empieza a notar en nosotros.

Es así como el 31 de Julio, 8 días después de haber dejado Ishinca, volvemos al proyecto de apertura. Ese día salimos algo tarde de Huaraz, por lo que Odín y yo solo tenemos oportunidad de portear el equipo a la base de la pared, ésta vez sin ayuda. En ésta ocasión, debemos apurarnos, ya que solo tenemos 7 días más en la quebrada, ya que yo debo regresar a Lima el lunes 6 de agosto por la noche.

Al día siguiente queremos fijar los 2 largos que ya habíamos abierto, y terminar el 3ero que quedo inconcluso. En ésta ocasión le tiramos por las partes más duras de cada largo, cosa que habíamos evitado durante la apertura de ellos. Le tiramos a éstos 2 largos con la idea de liberarlos completamente. Con esto, conseguí liberar la mayor parte del segundo largo, que quedo como el largo con la escalada en libre más dura de toda la vía. Los pasos más duros se encuentran en la salida del largo, en un techo con una pequeña fisura de dedos, y sin pisaderas. Ésta sección quedó como 5.12 (7a+). Después, el techo se convierte en un diedro, en donde hay un muy buen descanso antes de salir a la sección final del largo, la más dura de él. Intenté liberar ésta última sección sin éxito, ya que por el momento es muy dura para hacerse a vista. Se trata de una fisurita que corre horizontal sobre un techo. En ella solo es posible embarrar la yema de los dedos, y no hay pisaderas hasta la salida de la misma. Mientras intentaba liberarla, rompí un agarre clave en la secuencia, lo que dificultó más la liberación de la misma. Ya que contamos con tiempo restringido, decido abandonar la idea de liberar éstos últimos 3 mts. de fisura. Pienso que ésta último sección debería de quedar en 5.13b, pero como no la liberé, nada puede decir, solo suponer.

Odín se encarga de terminar el 3er largo, el cual a partir de nuestro anterior punto más alto termina avanzado en artificial, ya que aunque no es una sección muy dura, la roca esta muy podrida, por lo que prefiere no arriesgar. Comenzó a anochecer, y el frío era muy intenso, además no llevábamos lámparas. Después de que odín perfora una placa para la reunión, baja, y rappeleamos los largos fijos, llegando al campamento base a las 7:30 de la noche. Cenamos, y Odín me comenta que no se le ve fisura al techo negro, el que pensamos será el crux de la vía.

Al día siguiente, nos levantamos temprano, pues debemos avanzar mucho. Al llegar a la pared, jumareamos las cuerdas fijas. Yo me encargo de limpiar el 3er largo de segundo, para probarlo en libre. El largo es algo duro en libre, ya que cruzas por varios techos, y debes de apoyarte de puros agarres exteriores, muy similar al tipo de escalada a la cual estoy acostumbrado. La salida del largo me sorprende, ya que Odín debió escalar un tramo de 8 mts sin protección (5.11+) para ser capaz de llegar a la repisa del techo negro.

Al llegar a la repisa, me equipo, mientras decido por donde tirarle. Finalmente me decido por un sistema de pequeñas fisuras que corre en el diedro del techo negro, ya que el techo negro se ve muy podrido, y sin fisura a la salida, lo que implicaría escalada e artificial sobre bat hooks. Los primeros 15 mts del largo salen en libre, pero me encontré con varios bloques flojos de gran tamaño, por lo que resultaron ser momentos muy difíciles durante la apertura. A partir de ahí, ya no es posible tirar en libre, ya que ya no existen sistemas de fisuras grandes, solo veo fisuras ciegas de menos de 5 mm de ancho. Al inicio puedo meter algunos micros stoppers, y micro-camalots. Muchas de estas piezas no resistirían un vuelo, por lo que el grado de artificial y el nerviosismo empiezan a subir. Arriba, al estar probando un stopper, éste se bota, y le vuelo a un clavo que me aguanta. Arriba de esto, las fisura se hacen aún más pequeñas, por lo que solo es posible clavar algunos knife-blades, lost arrows, y RURP’s. En una sección muy dura, he clavado 3 seguidos, y mientras pruebo el 3ero, éste se bota, y al volarle a los 2 anteriores, éstos se descosen, ni siquiera me doy cuenta del momento en el que vuelo, solo veo que volé alrededor de 10 mts, y un micro camalot me detuvo; tuve mucha suerte, ya que el micro quedó con una cabeza torcida, y si éste se hubiera botado, el de abajo no me habría detenido un vuelo. Vuelo a escalar el tramo que volé, y al llegar al final, pongo una plaqueta, ya que tengo mucho miedo después de un vuelo como el anterior. Tardo alrededor de 1 hr en perforarlo, ya que el cansancio ya es muy grande y comienzo a sentir calambres. Con la placa puesta, hago una travesía en tensión, y alcanzo una fisura a la derecha. Avanzo un poco más, fijo la cuerda, y rappeleamos, ya que anocheció y ya no era posible continuar. Al llegar al campamento base, me encuentro totalmente fundido, ese largo me absorbió física y mentalmente de una manera impresionante. Descansamos bien, ya que al día siguiente nos meteremos a la pared. Ya Artemia y David nos ayudaron al subir el marrano con algo de equipo, el porta-ledge, y agua.

Al día siguiente, jumareamos por las cuerdas fijas, y Odín sube al mi punto más alto del día anterior, quitó algunas piezas de abajo, y continúo el largo, ya que hemos decidido que a partir de ahí, todos los largo medirán 60 mts, ya que no podemos seguir perdiendo tanto tiempo perforando a mano tantas reuniones. Después de que escaló algunos metros en artificial, llega a una linda fisura que escala en libre, y cuando estaba a punto de terminarse toda la cuerda, fija la reunión natural. Yo jumareo el largo, y como a las 3 estoy listo para darle al siguiente largo. Desde abajo, parece que no tendrá mayor dificultad, se ve con pendiente a favor. Desde aquí ya se ve la gran “Nariz” a la que planeábamos llegar desde abajo. Le empiezo a dar, y el largo se complica más de lo pensado, ya que no hay un solo sitio para meter protecciones decentes, solo me es posible meter algunos clavos en pequeñas fisuras. Todo el largo lo escalo en libre, con los clavos de protección, lo cual me da mucho miedo, ya que la roca está muy podrida, y mucho clavos no me aguantarían una caída. La noche llega, y tengo que bajar, sin haber terminado el largo, solo pude abrir 30 mts. Al descender, ya está todo listo para pasar la noche en la pared. El porta-ledge esta montado. Cenamos la poca comida que subimos, solo algunas barras, y un poco de pan duro. Pasamos una muy buena noche en la pared, el porta es muy cómodo, y el fly nos protege bien del frío. Esperamos poder salirle al día siguiente de la pared, ya que después de ese largo, se ven sistemas de fisuras más continuos, lo que nos permitirá tirarle en libre y avanzar más rápido.

Al día siguiente, nos levantamos temprano, desayunamos lo poco que nos queda, y vuelvo a subir por la cuerda a mi punto más alto del día anterior. Termino el largo con algunos metros en artificial, hasta que alcanzo una linda fisura de palmas que corre a través de un diedro. Avanzo hasta que se me acaba la cuerda, y monto la reunión. Perforo una placa mientras Odín jumarea. A Odin le toca el siguiente largo. Tarda mucho, y después de un rato, fija la cuerda. David jumarea (subió en la mañana por las cuerdas fijas que dejamos para ayudarnos a perforar reuniones.) y yo subo de 3ero. Odín dejó el largo a la mitad, ya que llegó a una chimenea- Después de dejar la mayor parte del equipo, sube por la chimenea, y fija el largo. Cuando llegamos a la reunión, al fin vemos la cima. Comienzo a sentir una gran satisfacción, es algo indescriptible, no se compara con alguna otra, es muy especial; todo el dolor y esfuerzo se transforman en satisfacción. Decidimos que Odín le de al siguiente largo, ya que comienza a anochecer, y el ya esta listo, hubiéramos perdido mucho tiempo mientras yo me hubiera equipado y puesto los zapatos. Después de un tiempo, Odín alcanza la cumbre y fija la reunión al natural. El último largo de la ruta corre por el filo de la pared, y pasa por fisura off-widths. Tiene una sección muy expuesta sin posibilidades de proteger, y con movimientos todavía duros. Hay mucho material suelto, así que hay que tener mucho cuidado.

Cuando llego a la cumbre, es casi de noche, y es la primera vez en la que veo el sol en toda la apertura, ya que la pared es cara norte y nunca nos dio. Siento gran emoción, al estar parado en un sitio en el que nunca antes nadie había estado. Es una gran oportunidad que me ha dado la escalada, de la cual he sacado infinidad de aprendizajes. Lo que se siente allá arriba es muy especial, es la conjunción de mucho esfuerzo, dolor y entrenamiento. La cumbre en ésta ocasión fue muy diferente, ya que los últimos meses fueron muy duros para mí, y en éste viaje no esperaba mucho en realidad, solo llevaba algunas ideas de objetivos un poco dispersas, nada concreto. El abrir una pared me ha dado otra perspectiva de la escalada, y me ha abierto la mente a diferentes, nuevos, y más exigente objetivos. Siempre las cosas que más te cuestan, son aquellas que dan mayora satisfacción, por eso, tal y como nos enseñó la pared, aunque nos encontremos en la sombra, si vamos hacia arriba, llegaremos al sol. De ahí el nombre para la ruta que nos ayudó a escoger Toño para la vía “Pararasapac Inti” o Pared de Luz y Sombra en Quechua. Al alejarnos de la Quebrada Ishinca, nos despedimos de nuestra pared: Apu, que se muestra como una orgullosa guardiana de la montaña.

Agradezco el apoyo de mis patrocinadores Límite X, y Petrel para la realización de ésta expedición.

Fotos por: Carlos Emilio Sandoval Olascoaga

Este artículo fue escrito por Carlos Emilio Sandoval Olascoaga, fue publicado por primera vez el jueves 9 de septiembre de 2008, 00:00, en la revista e-LTE.

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