Usar Casco en Escalada: la decisión cerebral

“El elemento más importante de tu equipo de escalada es esa materia gris que reside entre tus orejas”.
Es evidente que la moderna escalada ha cambiado enormemente los conceptos del cómo abordar una pared de roca. Simplemente, se está apostando por la ligereza en cualquier pieza del equipo, y muchos se han confundido en que el ahorro de peso nos exime de la irracional e incomprensible negativa a ponernos un casco.
Cuando se me presenta la oportunidad tengo la costumbre de pregonar que la escalada es una actividad sumamente segura siempre y cuando se respeten los siguientes tres parámetros: sea practicada con un equipo adecuado, en el marco de una enseñanza especializada y haciendo un uso correcto de las técnicas.
Sin embargo, no tendría ningún sentido decir que la escalada es muy bonita y que nunca pasará nada, ignorando y minimizando sus peligros, por lo que tenemos que ser extremadamente rigurosos al cambio de las valoraciones del riesgo y fomentar una cultura del uso obligado del casco, y nunca banalizando ni desestimando estos peligros.
Pero hoy para la mayoría de la gente, simplemente basta reunir una excelente cuerda, un cómodo arnés, un deslumbrante juego de anillas, un dispositivo para asegurar y un par de tenis para lanzarse a las paredes. Pero ni por equivocación se piensa en presupuestar un casco desdeñando su uso.
Ver fotografías de escalada en revistas o navegar por internet observando decenas de videos, nos hacen creer que ponerse el casco está desprestigiado, obsoleto y pasado de moda. Los comentarios despectivos de mis alumnos cuando les exijo a usarlo son diversos: desde que es una herejía, ilógico, causa risa, es chocante, acalora, despeina, y una muy larga lista de pretextos sin razón.
Hoy, los modernos cascos de escalada son tan ligeros, poco molestos y tan estéticos que no vale ninguna excusa para no ponérnoslo.
Desafortunadamente, en cualquier ruta de escalada sea ésta del tipo deportiva o tradicional, nos veremos influidos por infinidad de factores y situaciones que no siempre podremos controlar: caídas de roca (incluidas las producidas por la naturaleza misma o las generadas por nuestro propio compañero, o por las de otras cordadas), “fuego amigo” con alguna pieza del equipo que se le escapó “sin querer” a nuestro “compa”, el mal guiado de la cuerda entre las piernas la cual en la caída nos volteará sin misericordia de cabeza, rotura de agarres, o cualquier tipo de caída sea ésta controlada o no, en el que inevitablemente nuestro frágil cráneo podría tener un traumatismo inmediatamente.
Algunos de estos golpes pueden tener nefastas y desastrosas consecuencias, por lo que bajo ninguna circunstancia deberemos dejar margen al error de confiar que nunca sucederá nada. Notemos que debemos tener siempre la prevención de proteger nuestra cabeza para hacer la sana diferencia.
¿Por qué cuidamos hasta el exceso en no lesionarnos los tendones de los dedos de las manos con cuidados especiales?, y en cambio ¿por qué no utilizar la posibilidad de evitar lesiones en la cabeza? ¿Cuántas escaladas nos podrán salir bien? Un día puede ocurrir y nos arrepentiremos para toda la vida. El tiempo no se puede echar atrás. Y esto no es mitificar el riesgo.
Es increíble cuando llegan en tropel a las zonas de escalada los numerosos cursos y el flamante “instructor” no trae su propio casco, ya sea por ignorancia, negligencia o irresponsabilidad, dando el peor ejemplo y poniendo en duda sus capacidades y conocimientos, creando un ambiente aparente que la escalada es “muy segura”. ¿Perversión o egocentrismo? ¿Tendrá la cabeza dura o hueca?
Seguro que cualquier vía perfecta de escalada será siempre sensacional, inolvidable y desafiante si se lleva el casco puesto. El traerlo en verdad no la hará mejor ni peor, pero sí más segura.
Por supuesto, el traerlo no nos hará más guapos, ni mejores escaladores, tampoco nos asegura salir librados de cualquier accidente, pero prefiero escuchar: “no sé que pudo haber pasado si no lo hubiese traído puesto”, que: “no sabemos si se pudo haber salvado con el casco puesto”.
No importa cuál sea la marca de tú preferencia ni qué modelo uses, si es robusto o ligero, pero siempre póntelo aunque nunca lo utilices. Recuerda que la escalada es totalmente libre y podrás elegir entre ponerte o no el casco, pero lo más sensato es tomar siempre la libertad y el derecho de proteger a toda costa tu invaluable pero frágil cerebro, aunque en él se contengan las ideas más disparatadas.
Consideraciones Generales:
Cualquier casco a la hora de adquirirlo asegúrate que éste homologado por la UIAA ya que éste fue diseñado para actividades de montañismo y no para otras.
El peso será tu elección ya que los hay de hasta 165 g como el nuevo Sirocco de Petzl.
Verifica su sistema de regulación interna para que se logre un fácil y cómodo ajuste que evitará que se mueva.
El correcto cierre del barbiquejo es muy importante para que no lo perdamos a media pared.
Consulta su fecha de fabricación y conviene desecharlo transcurridos unos 10 años, ya que en éste lapso de tiempo su resistencia global habrá mermado hasta en un 50%. O por supuesto, cuando nos haya salvado de un buen golpazo.
Una buena ventilación te mantendrá las ideas frescas.
Los fijadores para la lámpara frontal deberán mantenerla estática, sin ningún movimiento, enfocando siempre donde queramos.
Consiéntelo porqué aunque resiste mucho nunca te sientes en él, y llévalo protegido con alguna funda o dentro de la mochila.
No escatimes en el precio, no habrá comparación con lo que tendrás que pagarle al hospital si no lo llevarás.
Durante un impacto se deformará absorbiendo gran parte de la energía de cualquier choque.
No solo nos protegerá de lo que nos tire el “cielo”, si no también nos protegerá en caso de caída si golpeamos contra la pared, saliente o relieve rocoso.
Sin duda, las vivencias en la escalada nos marcarán profundamente,¡¡¡pero que éstas no sean en nuestra propia cabeza!!!







Fotos por: Raymundo Arciniega Dettmer, Jorge Colin, David Tirado, Carlos Macotela, Daniel Gante
Este artículo fue escrito por Raymundo Arciniega Dettmer, fue publicado por primera vez el sábado 18 de mayo d 20131, 10:51, en la revista e-LTE.
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